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Domingo Laetare

El próximo domingo podrán usarse ornamentos rosas. 
En efecto, el color rosa en los ornamentos litúrgicos, es propio de los domingos de “Gaudete” (el tercer domingo de Adviento) y “Laetare” (el cuarto domingo de Cuaresma), que servían para recordar a los ayunadores y penitentes sobre la cercanía de la Navidad y la Pascua, y por tanto el cese de la penitencia.
El nombre de “Gaudete” viene de las palabras iniciales de la antigua antífona de entrada latina con la que se inicia ese día la Santa Misa. Significa “alegraos”. De ahí el empleo del color rosa, que es símbolo de alegría, aunque sea de una alegría efímera, propia sólo de ciertas ocasiones.
El nombre “Laetare” también viene de la antífona de entrada y significa “festejad” y expresa que ya queda poco para llegar al feliz tiempo de la Resurrección.
Se ha dicho que el origen de este color radica en que el IV Domingo de Cuaresma día el papa ungía con un bálsamo una rosa de oro y la bendecía, enviándola después a alguna monarca de la cristiandad

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Obras de Misericordia

Las 7 Obras de Misericordia Espirituales
Instruir, aconsejar, consolar, confortar, son obras de misericordia espirituales, como también lo son perdonar y sufrir con paciencia. (Catecismo)
Enseñar al que no sabe

1. Enseñar al que no sabe.
Es importante que cooperemos con nuestros hermanos, pero es mas importante enseñarles a realizar por ellos mismos aquello que no saben. Por ello, enseñémosle a orar, a perdonar, a perdonarse, a compartir, etc.
Dar buen consejo al que lo necesita
2. Dar buen consejo al que lo necesita.
Para dar buen consejo es necesario que nosotros mismos hayamos sido aconsejados por un director espiritual, que nos ayude a orar a Dios Padre, para que nos envíe su Santo Espíritu y nos regale el don de consejo. Así, bajo la guía del Señor, tanto nuestras palabras como nuestro actuar, serán un constante aconsejar a los que lo necesitan.
Corregir al que yerra

3. Corregir al que se equivoca.
Muchas veces nos enojamos o reímos cuando vemos a algún hermano equivocarse, olvidándosenos que no somos perfectos e inevitablemente nos equivocaremos también. Pensemos, ¿nos gustaría que se rieran de nosotros?, definitivamente NO, así que, cuando alguien se equivoque corrijámoslo con amor fraternal para que no lo vuelva a hacer.
Perdonar al que nos ofende

4. Perdonar al que nos ofende.
¡Que difícil!, tanto que Jesús nos dice que debemos perdonar 70 veces 7, es decir, SIEMPRE. Además en el Padre Nuestro, nos pone la condición de PERDONAR NUESTROS OFENSAS, COMO NOSOTROS PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN. Así que, a perdonar, perdonar, perdonar….
Consolar al triste

5. Consolar al triste.
Jesús nos ha dicho: “Dichosos los que lloran porque serán consolados”. El consuelo de Dios, por medio de su Espíritu Santo, nos consuela. Pero, además, Dios se vale de nosotros para consolar a los demás. No se trata de decir: no llore, sino de buscar en las Escrituras, las palabras que mejor se adecúen a la situación. En los salmos podremos encontrar esa palabra de consuelo que requerimos, por eso, es conveniente recitarlos y meditarlos constantemente.
Sufrir con paciencia los defectos del prójimo

6. Sufrir con paciencia los defectos del prójimo.
¡Que fácil es ver la paja en el ojo del prójimo y no vemos la viga en el nuestro!. Cuando seamos capaces de disimular los defectos de nuestro hermano, estaremos colaborando en la construcción del Reino del Señor. Tengamos paciencia con los ancianos, los niños, el vecino, el compañero de trabajo y ellos la tendran con nosotros, en nuestros defectos.
Rogar a Dios por vivos y difuntos

7. Rogar a Dios por los vivos y los difuntos.
Cuando escucho a mis hijos orar pidiendo a Diosito por nosotros, por sus hermanos, por sus compañeros de escuela y por sus abuelitos ya fallecidos, me siento agradecido de saber que muchos elevan una oración al Creador por mi y por mis familiares o amigos que se me adelantaron a la casa del Padre. Cada oración es una intercesión, y el Señor nos pide que oremos unos por otros para mantenernos firmes en la fe, así como El oró por Pedro para que una vez confirmado, le ayudara a sus hermanos.
7 Obras de Misericordia Corporales
Las obras de misericordia corporales consisten especialmente en dar de comer al hambriento, dar techo a quien no lo tiene, vestir al desnudo, visitar a los enfermos y a los presos, enterrar a los muertos (cf Mt 25, 31-46). Entre estas obras, la limosna hecha a los pobres (cf Tb 4,5-11; Si 17, 22) es uno de los principales testimonios de la caridad fraterna: es también una práctica de justicia que agrada a Dios (cf Mt 6, 2-4) . (Catecismo)
visitar a los enfermos

1. Visitar a los enfermos.
Nuestros hospitales estan llenos de enfermos olvidados por sus familiares, o bien, personas que por la lejanía con el centro hospitalario, no reciben visita alguna. Es bueno dar dinero para los necesitados, pero que bueno es darnos nosotros mismos. Compartamos de nuestro tiempo con ellos y llevémosles una palabra de aliento, un rato de compañía a esos cristos en su monte de los olivos.
Dar de comer al hambriento

2. Dar de comer al hambriento.
Jesús nos ordena compartir con el necesitado cuando nos dice, “El que tenga dos capas déle una al que no tiene, y el que tenga alimento, comparta con el que no”(San Lucas, 3-11). Al compartir nuestro alimento, no solo les llenamos el estómago a nuestros hermanos necesitados, sino que les mostramos el amor de Dios que no los deja desfallecer.
Dar de beber al sediento

3. Dar de beber al sediento.
Con cuantas ganas nos bebemos un vaso de agua fresca luego de recorrer un largo trecho para calmar nuestra sed. ¿Cuántas veces pensamos en nuestros hermanos que no tienen un lugar donde beberlo?. Pensemos en aquellos que se enferman porque deben calmar su sed con agua contaminada, aquellos que mueren de sed porque otros la desperdician, incluso Jesús, en su trance de muerte, sintió sed y lo exclamó con tanta vehemencia, que un soldado romano le acercó una esponja con hiel y vinagre para que la calmara. ¿Sómos nosotros peores que ese soldado romano como para negar agua al sediento?.
Dar posada al peregrino

4. Dar posada al peregrino.
Existen muchos inmigrantes que esperan nuestra ayuda para poder vivir dignamente junto a su familia, ayuda que debe hacerse presente en toda forma y a todo momento. Recordemos que esos hermanos desposeídos son Sagrarios del Espíritu Santo que merecen al menos una Tienda de Encuentro con el amor Divino.
Vestir al desnudo

5. Vestir al desnudo.
A menudo nos encontramos con hermanos que estan vestidos con harapos o bien se encuentran desnudos, viéndose disminuída su dignidad de hijos de Dios. Ayudémosles a recobrarla brindándoles una vestidura limpia y respetable, que les permita reencontrar al Señor en la bondad de los demás.
Visitar a los encarcelados

6. Visitar a los encarcelados.
Cada mañana nos levantamos y corremos a los centros de estudio o trabajo, y posiblemente pasemos frente a un centro de reclusión en el que muchos de nuestros hermanos sufren la soledad y la indiferencia. Nuestra Santa Madre Iglesia nos llama a llevarles, no solo cosas materiales, sino el cariño de toda la comunidad a cada uno de ellos, para que se sientan parte del rebaño del Único Pastor.
Enterrar a los muertos

7. Enterrar a los muertos.
Sepultarlos no significa olvidarlos, por el contrario, esta obra de misericordia corporal nos lleva a la obra de misericordia espiritual que nos invita a rezar por los vivos y los muertos. Al enterrarlos no debemos olvidar que es nuestro deber mantener sus sepulturas en buen estado, pues en ellas se contienen los restos mortales de aquellos que fueron Templo del Espíritu Santo.

Explicación breve sobre el uso de ceniza dentro de la Iglesia:
 El simbolismo de la ceniza se relaciona con el hecho de ser el residuo frío y pulverulento de la combustión, lo que persiste luego de la extinción del fuego. La ceniza simboliza la muerte, la conciencia de la nada y de la vanidad de las cosas, la nulidad de las criaturas frente a su Creador, el arrepentimiento y la penitencia. 

De allí las palabras que Abraham pronuncia en el Génesis:
Aunque soy polvo y ceniza me atrevo a hablar a mi Señor. (Gén 18, 27)
Los griegos, los egipcios, los judíos y los árabes, entre otros pueblos de Oriente Próximo, acostumbraban a cubrirse la cabeza de ceniza en señal de luto o duelo. En la Biblia es un símbolo característico de penitencia interior o duelo (ver, por ejemplo: Mt 11, 21). 

 Los ninivitas usaban la ceniza como gesto de arrepentimiento profundo. Los mensajeros de malas noticias solían cubrir de ceniza su cabeza.
El Miércoles de Ceniza al recibirla se pronuncian los siguientes textos:
“Arrepiéntete y cree en el Evangelio” (Mc 1, 15).
“Acuérdate de que eres polvo y al polvo has de volver” (Gén 3, 19).
Para nosotros los cristianos católicos es un tiempo de humildad, de arrepentimiento y cambio.

También los anglicanos han seguido esta costumbre de la Iglesia y algunas otras iglesias protestantes acostumbran la ceniza, los luteranos, metodistas, presbiterianos y algunos bautistas.

Sin duda alguna te has dado cuenta que durante el año el sacerdote viste de diferentes colores para presidir la Eucaristía. Bien en estos momentos vamos a descubrir cuál es su significado.

Los colores en la liturgia expresan la vivencia de la Iglesia o Pueblo de Dios, de manera que, cuando observamos los colores de las vestiduras del Sacerdore y en el ornato de la Iglesia, podemos imaginar cuál es el caracter de la celebración que se tiene en la Liturgia.

Blanco: Es el símbolo de la vida divina de gracia, de la luz, la alegría y la inocencia. En el año litúrgico se usa el vestido blanco en las fiestas del Señor (Natividad, Resurrección, Epifanía..), de la Virgen Santísima, de los Angeles y de los Santos que no fueron mártires.

Verde: Se usa durante el año en los domingos que no coinciden con un tiempo especial. También se usa en la semana, cuando no hay ninguna fiesta especial. Simboliza el fruto bueno que Dios espera de nosotros y la virtud de la esperanza, de la frescura y la lozanía del alma.

Morado: Se usa especialmente durante el Adviento y la Cuaresma y en misas votivas (las que dicen para invocar la ayuda del Señor en algunas necesidades o calamidades). También en las misas por los difuntos. Este color simboliza la penitencia, la humildad y la espera, es un llamado a la conversión permanente.

Rojo: Se usa en la fiesta de Pentecostés, pero también el Domingo de Ramos, el Viernes Santo, en todas las fiestas de la Pasión del Señor y en las fiestas de todos los mártires. Es el color más parecido a la sangre y al fuego, además qes el que mejor simboliza el incendio de la caridad o el heroísmo del sacrificio y amor.

Azul: Se usa en las fiestas de la Virgen María.

Dorado: Es el color festivo y de solemnidad.

En la Iglesia hay unas normas litúrgicas que garantizan el cuidado del culto a Dios. Una especie de “protocolo” para lo sagrado: modos cómo debemos tratar a Dios y las cosas de Dios.

Tener cuidado de comulgar delante del sacerdote. Inmediatamente de recibirla, si se comulga en la mano, hay que introducirla en la boca.No alejarse hacia su sitio con la comunión en la mano.

La celebración de la Misa termina con una bendición del sacerdote a toda la comunidad en nombre de Cristo. Es de muy mala educación abandonar la iglesia sin recibirla.

En la fila, cuando vas a comulgar, debes ir con actitud de recogimiento porque vas a recibir a Jesus, y no de cualquier manera, mirando a todos sitios, distraído o con las manos en los bolsillos….

Cuando pasas por delante del altar debes hacer una reverencia. Si allí esta ya Jesucristo en cuerpo y sangre debes hacer la genuflexión

No llegues temprano para quedarte en los últimos bancos! Pasa hacia delante para sentirte mas cerca del señor