Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 30 septiembre 2016

En muchas Iglesias católicas, el sacerdote prefiere tener entre tres a seis monaguillos (servidores del altar o acólitos) para que lo ayuden a hacer la misa. Aunque alguna vez estuvo prohibido en la Iglesia católica, ahora se permite la colaboración de mujeres monaguillas con la condición de que el obispo diocesano y el párroco permitan la práctica.
Requisitos para los candidatos a monaguillo
El candidato debe cumplir con los siguientes requisitos:
Los candidatos deben haber hecho la primera comunión.
Los candidatos deben saber cómo hacer la genuflexión correctamente.
Los candidatos deben saber cómo hacer la señal de la cruz.
Los candidatos pueden ser hombres o mujeres siempre y cuando su iglesia esté de acuerdo con la práctica del servicio en el altar de mujeres (monaguillas).
Pasos
1

900px-be-an-altar-server-in-the-catholic-church-step-1Prepárate para la tarea. Antes de que llegues a tu iglesia, asegúrate de vestir la ropa correcta, una camisa de cuello y un pantalón están bien. Sin embargo, cuando se usan albas, no es práctico vestir camisas de cuello.
Usar ropa elegante no es algo obligatorio ya que la congregación no puede ver la ropa que vistes. Aun así, asegúrate de usar zapatos presentables y elegantes con los que puedas caminar fácilmente y sin tropezar, ya que probablemente la feligresía los verá.
Abstente de usar zapatillas, tacones altos o sandalias. Si tienes el pelo largo, amárratelo o hazte una cola de caballo para que no se enganche con nada. En algunas iglesias, las monaguillas normalmente llevan las velas y corren el riesgo de prenderse el cabello si no lo tienen amarrado.
2

Debes llegar a la iglesia por lo menos 20 minutos antes de que empiece la misa (haz una visita a Jesús en el Santísimo Sacramento de la capilla). Mientras llegues más temprano, tendrás más tiempo para prepararte.
Apenas llegues a la iglesia, asegúrate de botar cualquier chicle o caramelo que tengas en tu boca. Podría distraerte y es una falta de respeto estar masticando o comiendo algo antes o durante la misa. (Nota: no podrás recibir la santa comunión si no has consumido nada más que agua una hora antes de la misa. Si comes o bebes algo antes de la misa, es mejor que te abstengas de recibir la comunión para evitar cometer un pecado.)
Si no recibirás la santa comunión, no deberías hacer el servicio.
3

Ve a la sacristía de tu iglesia, que es donde se guarda el traje de los monaguillos y las sotanas. Trata de no hablar en voz alta e intenta susurrar.
Ponte correctamente tu traje abotonándolo todo o subiendo el cierre completamente. Algunas sotanas se colocan simplemente por encima de la cabeza. Las albas suelen estar ceñidas por un cinturón y debes asegurarte de ponerle uno que no sea demasiado largo o corto.
Trata de ponerte tu traje a la misma altura que los otros monaguillos, pero si no estás seguro, pregúntaselo a alguien del clero. Si alguna de las albas está rasgada o rota, comunícaselo al sacerdote o al diácono.
Recuerda escoger un traje que te quede y que llegue hasta tus zapatos.
4
Decidan cuál será la labor de cada uno. Generalmente el maestro de ceremonias o diácono es el que decide esto, pero la elección también puede recaer sobre el monaguillo presente con más experiencia. Si no estás seguro de qué cosas se necesitan hacer, pregúntaselo al diácono o al sacerdote.
5

Espera al sacerdote o al diácono, y en algunos casos al obispo, para que se junten en la entrada de la iglesia. Una vez que se inicie la misa, NO HABLES DURANTE LA MISMA. Siempre ten las manos juntas. El monaguillo principal debe hacer que los monaguillos menores cumplan diferentes funciones para ganar experiencia. Dependiendo de las costumbres de tu parroquia, la procesión puede ser liderada por distintos monaguillos. Muchas veces esto lo hace el portador de cruz (crucífero), en ocasiones acompañado por quienes llevan las velas, pero generalmente el portador del incensario es el que lidera.
No te pongas por delante en el pasillo hasta que el sacerdote te lo diga o te dé una señal. Una vez que llegues al altar, haz la genuflexión si no estás llevando nada.
Si estás llevando algo (como la cruz o las velas), haz una reverencia ante el altar. Luego procede a sentarte donde estarás ubicado. Al dar la vuelta al altar, asegúrate de que tú y tus compañeros lo rodeen desde lugares opuestos; uno debe estar a la izquierda y el otro a la derecha.
6

Mantente de pie al lado de tu asiento mientras cantas el himno de apertura, el cual se ha venido cantando desde la procesión por el pasillo. Después de haber concluido el himno, el sacerdote dará la bienvenida a la feligresía.
Después de la Colecta (oración de inicio), te sentarás, al igual que la feligresía. Está bien si no conoces las palabras, pocos son los monaguillos que cantan en la iglesia, y los únicos que te oirán serán Jesús y las personas que sirves.
Si no conoces las palabras, canta el título o el verso principal una y otra vez, o quédate callado.
7
Durante la homilía, escucha con atención lo que tiene que decir el sacerdote. Por lo general, está relacionado con las lecturas bíblicas del día y tiene información importante sobre la fe.
8

En la preparación de los dones, en ocasiones llamado ofertorio, el pan y el vino son llevados al altar. A veces el que porta la cruz se pone al centro para acompañar las ofrendas al altar. En la mayoría de casos, el sacerdote y el diácono se dirigirán a la entrada del altar mayor para recibir los dones y entregárselos a los servidores para que los coloquen en el altar principal. Los monaguillos deben estar de pie a un lado del altar y darle al diácono (o sacerdote) el agua y el vino de la alcuza o jarra, según corresponda. Luego, con el agua y la toalla, colócate en el mismo lugar para que el sacerdote pueda lavarse las manos.
9

Si se usa una campana, hazla sonar una vez en la epíclesis (cuando el sacerdote invoca al Espíritu Santo al extender sus manos sobre los dones), y tres veces por cada elevación de la hostia y el cáliz. Arrodíllate después del Agnus Dei (Cordero de Dios)
10
Sigue la costumbre y recibe la santa comunión. Luego de recibir la comunión, los monaguillos vuelven a sus asientos.
11

Luego de que el sacerdote o el diácono cante el despido, todos los servidores se desplazarán a la entrada del altar mayor en parejas, generalmente en el mismo orden con el que entraron. Camina hacia delante hasta pasar el altar y da suficiente espacio para que los otros servidores y el clérigo se paren detrás de ti antes de girar al altar. Cada uno en procesión hará la genuflexión (excepto si vas a llevar algo en las manos). Gira y dirígete a la parte posterior de la iglesia caminando por el pasillo principal. Normalmente el sacerdote y el diácono se paran en la entrada de la iglesia para hablar con la feligresía a medida que salen.
12

A limpiar. La labor del monaguillo no termina al final de la misa. Antes de colgar tu traje, apaga todas las velas usando un apagavelas para evitar derramar cera caliente sobre ti, sobre el altar o el piso. Según las costumbres de la parroquia, el diácono o el maestro de ceremonias podría decirte si hay algo extra por hacer o si algo ha sido olvidado, como la preparación de otra misa. Cuelga tu alba y el cinturón en sus respectivos lugares cuidadosamente.
Consejos
Mantén el silencio en la sacristía y evita hacer ruidos innecesarios. Sí puedes hacer una oración antes de que la misa empiece.
Si dos monaguillos necesitan moverse juntos, no te muevas sin tu compañero. Normalmente cada monaguillo tiene un compañero, a menos de que esté haciendo una labor específica como llevar la cruz.
Ahora la mayoría de sacerdotes no suelen hacer la genuflexión al altar. Ellos solo hacen la genuflexión al sagrario. Si es así, solo haz una reverencia al altar y no hagas la genuflexión.
Mantente listo para ayudar al sacerdote o al diácono, especialmente si es un visitante de tu parroquia. Podría hacerte algunas preguntas sobre cómo se lleva a cabo la misa en tu iglesia. Si lo hace, trata de responderle de manera clara y concisa.
Trata de repartir las labores equitativamente entre tú y los otros monaguillos. No hagas que solo uno haga todo el trabajo. Si hay un maestro de ceremonias o un diácono que distribuya el trabajo, él debe asegurar de que así sea.
Recuerda que durante la misa la gente te estará mirando. Podrían hacer comentarios al sacerdote o al maestro de ceremonias acerca del comportamiento de los monaguillos en la misa. Aunque normalmente sería para felicitarlos, también podría ser para lo contrario. Para evitar esto, no debes reírte ni conversar durante tu servicio. Sin embargo, podrías dar instrucciones durante la misa y ayudar a otros monaguillos si no están seguros de lo que tienen que hacer.
Cuando camines o estés sentado, tus manos deben mantenerse en una de estas dos posiciones: entrelazadas en el pecho o en la cintura.
Siempre ve al baño antes de la misa. Esta es una costumbre necesaria.
Cuelga tu traje después de usarlo. No lo dejes botado en el suelo del armario pues sería una ofensa para los que cuidan la iglesia.
Normalmente te halagarán y te corregirán como un monaguillo nuevo. Trata de hacer correcciones y agradece a las personas por los elogios. NUNCA las des por sentado.

Read Full Post »