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CARTEL ASUNCION

Cartel Asuncion 2013da (1)[1]

CALENDARIO DE ADVIENTO 2012

ORACIÓN DE LOS MONAGUILLOS

Hace pocos días, visitando una iglesia de un convento de religiosas, en la sacristía me encontré con una oración para los monaguillos, que me gustó mucho, y me acordé de vosotros. Pensé: esta oración deberían hacerla todos los monaguillos, sobre todo, antes de empezar la Santa Misa. Aquí os pongo lo que leí en aquella sacristía.monaguillos_62

 

“Monaguillo: tú eres un invitado especial de Jesús.”

Oración:

Oh Jesús, te adoro y te doy las gracias por haberme admitido al servicio de tu altar como monaguillo. Concédeme el don de la piedad, de la pureza, de la ciencia de la doctrina cristiana y la liturgia. Bendice a este grupo de monaguillos para que sea el jardín donde florezcan las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa. María Santísima y San José, enseñadme a amar, reverenciar y servir a Jesucristo como vosotros hicisteis en la tierra y como hacen los ángeles en el cielo.” Amén.

 

Te gusta, ¿verdad? Pues para ayudarte a aprenderla, la puedes escribir en un folio, y pedirle al sacerdote permiso para ponerla en la sacristía de la iglesia en la que ayudas a Misa, para que la podáis hacer tú y todos los monaguillos cada vez que ayudéis en la Eucaristía.

ORACIÓN DEL ACOLITO O MONAGUILLO

 

Oración del acolito

Señor,
Te doy mi vida entera.
Ayúdame a servir.
Enséñame a ser fiel y constante.

Haz que irradie tu amor
a los que me rodean.
Que pueda ser testigo de tu mensaje
en todas partes.

Si no, todo lo que hago ahora
será sólo apariencia e hipocresía.

Que pueda servirte con dignidad en el Altar
y ponga en el servicio a Ti y a los demás
todo mi corazón.

Virgen María,
enséñame a amar y servir a Jesucristo
como tú lo hiciste
y como lo hacen contigo
los ángeles en el Cielo.

Amén

El Acólito es Servidor y Testigo de Jesucristo
EL acólito es destinado al servicio del altar y ayuda del sacerdote y del diácono”, dice la Introducción General del
Misal (nº 65).
La palabra ‘clave’ en esta frase es la palabra “servicio”. El acólito está llamado a servir, muy en especial en la
celebración eucarística.
La palabra “servir” es un término bíblico de mucho contenido e inspira respeto. Aquí no se trata de un servicio
esclavizante o humillante, sino un privilegio noble de poder servir. Se trata aquí de “servicio religioso”.
Cristo y el prójimo sirven. También la comunidad creyente y el mundo sirven: todos los cristianos están
llamados a servir. El acólito tiene el privilegio de expresar y vivir esta vocación en el servicio de la liturgia.
EL SERVICIO EN EL ALTAR
Pero de esta nobleza de su función, fluye también el deber de cumplir esta tarea de servicio de una manera
constante, digna, alegre y devota. Y eso sólo es posible si conoce bien su tarea.
Al mismo tiempo, el acólito es el testigo de Jesucristo. Da testimonio de su fe en Jesús, no sólo dentro de la
Iglesia sino en toda su vida: en la familia, en la escuela, en las actividades deportivas, etc. En todas partes se
siente orgulloso de ser cristiano e irradia amor hacia el Señor y hacia los demás, a través de todo su
comportamiento. Sacará fuerzas del contacto frecuente con los sacramentos de la Eucaristía y la Penitencia,
para dar testimonio de Jesús y vivir como Él lo desea. A través de la oración diaria, será capaz de mantenerse fiel al Señor.

SER MONAGILLO NO ES CUALQUIER COSA

Ser monaguillo   

     

Ser monaguillo es hacer un servicio importante a la comunidad cristiana.

Ser monaguillo nos acerca más a Jesús y nos hace vivir más su amistad.

 

Ser monaguillo nos enseña a vivir como cristianos.

 

Ser monaguillo, desde luego, vale la pena.

 

 

No es cualquier cosa

 

Ser monaguillo no es una cosa cualquiera.

 

Nosotros, los cristianos, nos reunimos todos los domingos para celebrar la eucaristía, la misa, que es el momento principal de nuestra fe. Y el monaguillo es aquel que ayuda a que la misa del domingo se celebre mejor, que todo esté a punto, que todos los asistentes puedan rezar y celebrar como es debido.

 

Además de la misa del domingo, hay también otras celebraciones cristianas, como la misa diaria o los demás sacramentos u otros momentos de reunión de la comunidad. El monaguillo, si se lo piden ayuda también a estas celebraciones, para un mejor servicio a los que participan en ellas.

 

Y están también de un modo especial, los grandes días de fiesta: La Semana Santa y la Pascua, la Navidad… En esos días, más que nunca, el monaguillo debe procurar con todo su esfuerzo y sus capacidades que las celebraciones tengan la solemnidad que les corresponde, y todo este mejor preparado que nunca.

 

Ser monaguillo no es una cosa cualquiera.

 

Porque con nuestra actuación, servimos y ayudamos a toda la comunidad de los cristianos. Como también la ayudan los que realizan otras tareas o ministerios: los lectores, los responsables de los cantos, etc. Y lo hacemos muy cerca de Jesús, muy cerca de la Palabra y de la Eucaristía que él nos dejó. Y así aprendemos, día tras día, a ser más amigos de él, más cristianos.

 

Ser monaguillo no es una cosa cualquiera. ¿Ser monaguillo es algo muy importante!

 

Por ello, vale la pena que te prepares bien, que lo hagas lo mejor de que seas capaz, que quieras ser un buen modelo para todos los que te vean, que ames cada día más a Jesús y cada día más a toda la gente que tienes a tu alrededor.

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